Por Weimar Viatela Aponte | Myska Kubun
Las raíces no se pierden de golpe. En Estados Unidos los datos muestran que se apagan de padres a nietos. En España, donde el idioma se queda, casi nadie lo ha medido, y por eso lanzamos una encuesta.
Por Weimar Viatela Aponte · octubre de 2026
Tres generaciones: lo que tarda en borrarse una identidad
En mi charla «¿Quién es?» le pido al público que levante la mano si sabe el nombre de sus padres, luego el de sus cuatro abuelos y, por último, el de sus ocho bisabuelos. En la última pregunta, casi todas las manos bajan.
Después del 12 de octubre, cuando tanta gente habló de raíces, quise comprobar si ese olvido tiene cifras. En Estados Unidos las tiene, y son muy claras. En España, donde vivo, casi no existen.
Esta entrada junta lo que sí está medido, a un lado y otro del Atlántico, con lo que veo a mi alrededor. Y termina con una invitación: medirlo entre todos.
Las cifras, de un vistazo
El dato clave
Entre los adultos de Estados Unidos con ascendencia hispana, se identifica como hispano el 97 % de los inmigrantes, el 92 % de sus hijos, el 77 % de sus nietos y solo la mitad de la cuarta generación. Lo midió el Pew Research Center con una encuesta de 2015, publicada en diciembre de 2017.
El salto grande no está entre padres e hijos. Está en la tercera generación, la de los nietos: la primera cuyos padres ya nacieron fuera del país de origen.
Por qué investigar
Todo empezó un día que estaba ayudando a mis hijos con sus deberes de Science, en inglés. Aunque suene raro, al hablarles en otro idioma y ver su entorno tan diferente al de mi infancia, se me ocurrió preguntarme qué iban a recordar de su ascendencia.
Entonces me puse a pensar: realmente hay muchas personas gracias a las cuales estamos aquí. Si contamos cada generación hacia atrás, resulta un montón de gente responsable de que hoy existamos.
La aritmética no perdona: en cada generación, los antepasados se duplican.
Antepasados de cada persona, generación a generación. Diez generaciones son unos trescientos años.
Más de mil personas que sobrevivieron guerras y se enamoraron de quien no debían. Y sin embargo, bastan tres generaciones para que se nos borren sus nombres.
Esto no le pasa solo a los emigrantes hispanoamericanos. Muchas familias españolas tienen un abuelo o un tío abuelo que se fue a Sudamérica o a Alemania a buscarse la vida. ¿Qué dato quedó de él, o de ella, allá? ¿Y qué saben hoy sus nietos de la tierra de donde salió?
Tendencias actuales
Lo que se cuenta en casa
Los datos de Pew muestran por dónde empieza el olvido. En la casa del inmigrante, el 85 % de los padres anima a hablar español; en la tercera generación, el 26 %. Las conversaciones sobre el país de origen siguen el mismo camino: del 57 % al 33 %.
Con el uso diario del idioma pasa lo mismo. El 61 % de los inmigrantes habla sobre todo español. En la segunda generación, el 51 % es bilingüe, y en la tercera o más, el 75 % usa sobre todo el inglés. Por eso la segunda generación es la clave: es la última en la que la mayoría todavía vive entre las dos lenguas.
La identidad no se pierde por una decisión. Se pierde por silencio, en la mesa de todos los días.
España: sentirse de aquí
En España el idioma se mantiene, así que lo que se pierde son las raíces, y eso está mucho menos estudiado. El estudio más amplio es la Investigación Longitudinal sobre la Segunda Generación (ILSEG), que siguió desde 2007 a casi 7.000 adolescentes hijos de inmigrantes en Madrid y Barcelona.
En 2008 se consideraba español el 28,7 % de la muestra original; en 2012, el 48,3 % de la muestra total. Entre los nacidos en España, la cifra ya era alta y siguió subiendo, hasta el 79,9 %. Es lo natural para quien creció aquí. Lo que ese estudio no mide es cuánto queda, al mismo tiempo, del país de sus padres.
Mostrarse tiene un coste
En la encuesta de 2020 del Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (CEDRE), el 51 % de las personas de origen andino y latinoamericano dijo haber vivido alguna situación de discriminación en el último año. Los ámbitos más citados fueron la vivienda (29 %) y el empleo (27 %).
El mismo informe recoge que hay personas que, al buscar trabajo, quitan la foto del currículum o disimulan el acento. Lo veo también en mi entorno profesional, donde el origen muchas veces se calla.
Europa: primero, aparecer en las estadísticas
En otros países de Europa la discusión empieza antes: por aparecer en los datos. En Londres, el distrito de Southwark fue en 2012 el primero en reconocer a los latinoamericanos como categoría en sus formularios, y después lo hicieron Lambeth, Islington y Hackney.
En España, las estadísticas oficiales no recogen el origen étnico, y el Ministerio de Igualdad ha publicado una propuesta para introducir una pregunta sobre ello. Mientras tanto, a la segunda generación nacida aquí el dato la cuenta como española, y su raíz solo aparece en encuestas específicas.
Lo que observo
En casa de sobrinos, de hijos de sobrinos y de amigos, veo que en dos generaciones la arepa deja de importar, y con ella el nombre de los bisabuelos. También veo un cambio reciente: hasta hace pocos años, antes de que lo latino se pusiera de moda en España, muchos preferían no mostrar su origen. Quizá porque ahora somos muchos más, hoy hay menos reparo en decirlo.
Influye también el peso que todavía tiene la palabra «inmigrante» en los titulares; la organización Red Acoge lleva años analizando cómo la usan los medios en su informe Inmigracionalismo. Son observaciones, no datos, y en España todavía nadie les ha puesto cifra.
El algoritmo
A esto se suma algo nuevo. Hoy, cuando alguien quiere saber de dónde viene, le pregunta a una inteligencia artificial. Y una IA solo puede contar lo que alguien dejó registrado; lo que no encuentra, lo rellena con lo más probable. Si las familias no escriben su historia, lo que quedará de ellas es un promedio.
Hacia dónde va esto
Lo que no se mide no se discute, y lo que no se discute se resume en un solo dato. En Estados Unidos hay encuestas que miden cómo cambia la identidad de padres a nietos. En España tenemos el estudio de una cohorte de adolescentes y encuestas de discriminación, pero nada sobre lo que se conserva en casa.
La buena noticia es que la primera parte de la tarea cabe en una llamada. Esta semana, pregúntale a la persona más mayor de tu familia el nombre de alguien que no conociste, y escríbelo.
Es decir: lo que no escribamos nosotros, nadie lo va a hacer por nosotros. Vamos a medir cómo impacta aquí nuestra identidad hispanoamericana y cómo podemos construir un discurso propio para transmitírselo a nuestros hijos, que sea beneficioso tanto para quien llega como para quien acoge.
Encuesta: identidad latina en Europa
Si tienes raíces latinoamericanas y vives en España o en otro país de Europa, te pido cinco minutos. La encuesta es anónima, para mayores de 18 años, y publicaré aquí los resultados.
Responder la encuestaPreguntas frecuentes
¿En cuántas generaciones se pierde la identidad latina?
En Estados Unidos, el cambio fuerte llega en la tercera generación. Según el Pew Research Center (2017), se identifica como hispano el 97 % de los inmigrantes, el 92 % de sus hijos, el 77 % de sus nietos y solo la mitad de la cuarta generación.
¿Los hijos de latinoamericanos nacidos en España se sienten españoles?
En su gran mayoría, sí. En la Investigación Longitudinal sobre la Segunda Generación (ILSEG), el 79,9 % de los hijos de inmigrantes nacidos en España se consideraba español en 2012. El estudio no mide cuánto conservan, al mismo tiempo, de la cultura de sus padres.
¿Las personas latinoamericanas sufren discriminación en España?
Según la encuesta de 2020 del Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (CEDRE), el 51 % de las personas de origen andino y latinoamericano percibió alguna discriminación en el último año, sobre todo en la vivienda (29 %) y en el empleo (27 %).
¿Por qué no hay datos oficiales sobre origen étnico en España?
Las estadísticas oficiales españolas registran nacionalidad y país de nacimiento, pero no origen étnico. El Ministerio de Igualdad ha publicado una propuesta para introducir una pregunta sobre ello. En Londres, varios distritos reconocen a los latinoamericanos como categoría desde 2012.
¿Cómo puedo conservar la historia de mi familia?
Empieza por algo pequeño: llama a la persona más mayor de tu familia, pregúntale el nombre de alguien que no conociste y escríbelo. Hablar en casa del país de origen y de su historia también cuenta: en los datos de Pew, esas conversaciones se van perdiendo justo cuando se debilita la identidad.
¿Qué es la encuesta de Myska Kubun sobre identidad latina en Europa?
Es una encuesta anónima de cinco minutos para personas con raíces latinoamericanas que viven en Europa. Pregunta qué se conserva en casa, como la comida, la historia familiar y los nombres de los bisabuelos, y si alguna vez han preferido no mencionar su origen. Los resultados se publicarán en myskakubun.com.
Bibliografía
- Lopez, M. H., Gonzalez-Barrera, A. y López, G. (2017). Hispanic Identity Fades Across Generations as Immigrant Connections Fall Away. Pew Research Center, 20 de diciembre de 2017.
- Portes, A. y Aparicio, R. (2013). Investigación Longitudinal sobre la Segunda Generación en España: reporte de avance. ARI 34/2013. Real Instituto Elcano.
- Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (2020). Percepción de la discriminación por origen racial o étnico por parte de sus potenciales víctimas en 2020. Ministerio de Igualdad.
- Ministerio de Igualdad. Propuesta de consenso de introducir una pregunta sobre origen étnico.
- Society for Latin American Studies. Latin Americans in the UK: an increasingly visible population.
- Red Acoge (2020). Inmigracionalismo 6: análisis del tratamiento mediático de la inmigración (datos de 2018).
- Funcas (2025). Nota de prensa sobre la integración de los hijos de inmigrantes en España. Fuente secundaria.
- Viatela Aponte, W. (2026). La historia en datos, datos en la historia. Capítulo 1: El código latino. Myska Kubun.
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- Responde la encuesta sobre identidad latina en Europa: los resultados saldrán en este blog.
- Mira la charla completa «¿Quién es?» en nuestro canal de YouTube.
- Lee la entrada anterior, Hispanidad 2026: lo que cuentan los datos del padrón, y consulta las cifras actualizadas en el Observatorio de Myska Kubun.
- La historia en datos, datos en la historia está disponible aquí.










